La Firmeza del Rabinato y la Identidad Judía: Sexualidad,Matrimonio y Pureza Familiar según la Torá.
- Rabino Rótem Tómer

- 18 jun
- 9 min de lectura

La Firmeza del Rabinato y la Identidad Judía
Mucha gente conoce al estamento rabínico como una institución sumamente cerrada ante las propuestas de matrimonio.
Esto se debe a que las leyes de la Torá son muy claras e inflexibles respecto al Pueblo Santo: un judío solo puede casarse con una judía, y viceversa.
La judeidad se transmite exclusivamente a través de la madre o mediante una conversión (guiur) estrictamente conforme a la Halajá, la cual exige la aceptación total de los preceptos (mitzvot) y una integración absoluta en una comunidad judía ortodoxa consolidada.En esto no existen concesiones.
Es imposible sobornar con regalos a los rabinos temerosos de Dios, ni intimidarlos con amenazas para que se desvíen de la tradición milenaria.
Cualquier alteración significaría vender una identidad falsa y cometer un fraude contra todo el pueblo jugío.Por esta razón, el Rebe de Lubavitch, el Rey Mesías, luchó con todas sus fuerzas las "guerras de Dios" en lo respectivo a la ley de "Quién es judío" en el Estado de Israel, exigiendo que se legislara estrictamente bajo los parámetros halájicos.
Este fue el único asunto político en el que intervino activamente, al ver que los partidos religiosos y jaredíes se guiaban por intereses ajenos al dictamen de la Torá.
El Rebe logró moldear al pueblo bajo un estándar de temor al Cielo, enseñando que la lucha contra la asimilación física y conceptual es, en sí misma, la lucha contra el exilio (Galut). Esto se refleja en la educación desde la edad más temprana en la santidad del judaísmo, y en la difusión de los valores de la Torá incluso a los judíos más alejados, asegurando que todos tengan acceso a su herencia en cualquier etapa de sus vidas para alcanzar la Redención Completa (Gueulá Shelemá). La premisa es clara: todos, sin excepción, debemos dar un paso adelante en el estudio de la Torá y el cumplimiento de los preceptos.
Restricciones Matrimoniales y el Vínculo Divino.
Más allá del desafío de mantener la pureza del linaje, la Torá ordena preceptos específicos sobre el matrimonio.
Por ejemplo, una mujer divorciada que se casó con otro hombre no puede regresar con su primer marido.
Asimismo, un mamzer (que en la ley judía es un bastardo, o sea, el producto de un adulterio o de un incesto tras haber mantenido relaciones prohibidas por Dios) no puede contraer matrimonio dentro de la congregación de Israel, salvo con una sirvienta.
Con respecto a los Cohanitas (los sacerdotes, descendientes de Aarón), las leyes matrimoniales son aún más rigurosas: tienen estrictamente prohibido casarse con una mujer divorciada, con una zoná (término que bajo este contexto abarca las relaciones fuera del matrimonio al no tener el fin de la santidad conyugal) o con una mujer que haya quedado profanada de la investidura sacerdotal por los actos de sus
padres.La genealogía judía es comparable a una cadena de oro que se origina en los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob; un vínculo que corre el riesgo de romperse debido a la falta de conciencia sobre la inmensa importancia divina de esta continuidad.
El cumplimiento de estas leyes requiere de una fe profunda que se traduce en un
esfuerzo colosal y en plegarias sinceras para recibir asistencia celestial, logrando así materializar la voluntad divina en la vida física.
Es evidente que el Creador ve cada sacrificio y entrega orientados a cumplir Su voluntad, pues Él conoce mejor que nadie nuestras pasiones más ocultas con todas sus sutilezas. Es aquí donde el Cielo y la Tierra se encuentran de forma tangible: Dios une a las parejas conectando polos opuestos —el hombre y la mujer— quienes, siendo seres distintos, crean juntos una armonía maravillosa reflejada en hijos que no son un mero producto biológico, sino almas que iluminan al mundo a través de una conducta alineada con la voluntad divina.
El Despertar de los Hijos de Noé (Bnei Noaj).
Hoy en día, las bodas de los Hijos de Noé (Bnei Noaj) se han vuelto cada vez más comunes a medida que más personas se identifican con la verdad de la Torá y aplican estos principios en sus vidas.
Estas parejas pueden solicitar a un rabino que oficie su unión bajo una ceremonia de estilo judío, la cual incluye un contrato matrimonial especial para los Hijos de Noé (Ketubá). En este documento se estipulan las bligaciones mutuas y, por encima de todo, el valor del Shalom Bait (la paz del hogar), que nace del respeto profundo entre el esposo y la esposa, reconociendo que más allá de los deseos carnales existe una dimensión divina que se manifiesta al cumplir las leyes del Creador en los detalles más íntimos.
Cuando respetamos la barrera invisible pero firme entre Israel y las naciones, en lugar de doblegar las leyes divinas para satisfacer nuestros deseos, podemos aspirar a recibir la bendición de Dios en el matrimonio, el sustento, la salud y la plenitud familiar. Nadie puede oponerse a las leyes del Creador, del mismo modo que es imposible oponerse a las leyes de la naturaleza; la libre elección radica en decidir si implementamos la presencia divina in nuestras vidas o si la ignoramos.
La Pureza Familiar frente a la Degradación de la Época.
Cuando un hombre decide que es una mujer para permitirse la inmoralidad sexual pública y exige la aceptación de su entorno, se está rebelando directamente contra la decisión del Creador de formarlo como varón.
Del mismo modo, quien decide mantener relaciones estériles con fines de promiscuidad y sin el compromiso de formar una familia, se opone a la voluntad divina.
El instinto sexual fue creado para canalizar ese impulso de una vida familiar declarada ante Dios y ante los hombres. Cualquier otra conducta nos hace retroceder hacia impulsos animales desprovistos de significado.En un mundo actual donde impera la ilusión del "amor a primera vista" y la tendencia a seguir ciegamente los deseos del corazón —incluso cuando van en contra de toda lógica y moral—, se ha vuelto sumamente difícil separar a los "enamorados" de aquello que los daña. Sin embargo, el sagrado libro del Tania nos enseña una verdad fundamental: Dios hizo al hombre recto.
A diferencia de los animales, la cabeza del ser humano está físicamente posicionada por encima de su corazón, revelando que "el cerebro domina al corazón por naturaleza" (hamóaj shalit al halev betoldató). El deber de cada persona es potenciar la luz del alma que reside en el cerebro para imponerse sobre las pasiones del corazón y sobre los hábitos mentales adquiridos por las influencias ajenas de los medios de comunicación. Al conectarnos con la conciencia divina mediante el estudio de la Torá y la práctica de los preceptos, logramos elevarnos sobre la naturaleza animal y reconectarnos con la verdadera esencia de nuestra alma, devolviendo el significado real a la existencia.
La educación en los valores de la modestia (Tzniut) comienza en el judaísmo desde la primera infancia, donde los padres sirven como ejemplo vivo. Para salvaguardar esto, los medios de comunicación son debidamente supervisados y se mantienen instituciones educativas separadas para niños y niñas, evitando el contacto íntimo entre los sexos hasta el matrimonio. Cuando la unión física no se ve como un pecado, sino que se santifica de la manera correcta, la familia adquiere un estatus de pureza sagrada. El período de separación durante los días de la menstruación y los siete días limpios posteriores, que culminan con la inmersión de la esposa en la Mikve (baño ritual), fortalece la conexión emocional y espiritual de la pareja, independientemente del contacto físico.Apartarse de las relaciones prohibidas fue sumamente difícil para el pueblo de Israel cuando recibió el mandato en el Monte Sinaí, como dice el versículo:
"Y Moisés oyó al pueblo llorar por sus familias... y su ira se encendió en gran manera". La Torá Oral nos explica que lloraban por la obligación de romper con los lazos de incesto a los que se habían acostumbrado en Egipto. En realidad, se necesita una fuerza superior para lograr la separación entre seres que se aman bajo una prohibición. La educación en la entrega y el autosacrificio (Mesirut Nefesh) inherentes al pueblo de Israel es lo que permite postergar las gratificaciones inmediatas y mantenerse fiel al Dios Único en el momento de la verdad. Un ejemplo de esto fue el justo José (Yosef HaTzadik), quien rechazó a la esposa de Potifor a pesar de la enorme tentación, al recordar el rostro de su padre Jacob. Esta misma firmeza conceptual se refleja en una famosa respuesta que el Rebe de Lubavitch le dio a un joven que le escribió argumentando que sentía que Dios lo había creado homosexual, y que por lo tanto exigía que su entorno aceptara su conducta.
El Rebe le respondió que el Creador también dota al cleptómano con una inclinación natural a robar sin una conciencia innata del freno; sin embargo, ninguna sociedad civilizada acepta el robo en su seno, sino que le exige a ese individuo tratarse y transformar su naturaleza. El Rebe explicó que, si bien en el robo el daño material es evidente a los ojos humanos y en las relaciones íntimas consensuadas entre adultos el daño espiritual no es visible de forma inmediata, esto no significa en absoluto que el perjuicio no exista.
Si Dios implantó esa inclinación en él, no es para que se rinda ante ella, sino para que se eleve por encima de su naturaleza, reprograme sus pensamientos y cumpla con la voluntad divina. De la misma manera, la figura del Rebe de Lubavitch, el Rey Mesías, nos ayuda a superar las pruebas y a extraer fortaleza espiritual en los momentos difíciles.
Los judíos extraen esa fuerza sobrenatural contra la naturaleza de la "fuerza animal" de su alma gracias a su fidelidad absoluta al Único. Sin la Torá, que actúa como el antídoto definitivo, sería imposible vencer al instinto.
Del mismo modo, los Hijos de Noé pueden y deben establecer valores familiares y educar en la pureza sexual en pensamiento, palabra y acción. Para ello, se inspiran en la figura del justo Noé —padre de la humanidad tanto en el pasado como en el presente con en el Rebe de Lubavitch, el líder de la generación, quien como el Moisés de nuestra época nos otorga la fuerza para aplicar la fe en la vida cotidiana.
Comunidad, Rectificación y el Camino hacia la Redención.
Todos somos seres con dimensiones sexuales y no tiene sentido vivir con culpa, vergüenza o intentar reprimirestos impulsos durante toda la vida; el objetivo es canalizarlos dentro del marco trazado por nuestro creador, esforzándonos por construir una relación de pareja correcta y solicitando la bendición del profeta de la generación. Gracias al gran mérito de abandonar la idolatría, aceptar el sistema de preceptos y asumir la identidad orgullosa y espiritualmente precisa de los Hijos de Noé, incrementarán la presencia divina en sus vidas hasta alcanzar su redención privada mediante una unión adecuada según la raíz de su alma.Esta inspiración proviene de la historia del Diluvio, donde entraron al arca únicamente las parejas de animales que se
mantuvieron fieles a su propia especie: "En este mismo día entró Noé, y Sem, Cam y Jafet, hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos con ellos en el arca". Gracias a los valores familiares, la especie humana sobrevivió junto con toda la diversidad animal.
El versículo "No la creó para el caos, sino para ser habitada la
formó" nos aclara que cuando el ser humano transgrede las Siete Leyes de Noé, pierde su derecho a la existencia, vacía su vida de significado y genera un caos en todos los mundos espirituales.Frente a la ideología del "orgullo" LGBT, que se apropia indebidamente de los colores del arcoíris —los cuales simbolizan los Siete Preceptos y el
pacto divino con la humanidad de no enviar un nuevo diluvio catastrófico, nosotros debemos celebrar nuestra identidad como Hijos de Noé, siervos de Dios conectados a Él a través del pueblo de sacerdotes (los hijos de Israel), sin rastro de idolatría y con una lealtad absoluta al Dios Único.
Para preservar y desarrollar estas fuerzas, hemos fundado la Comunidad de Bnei Noaj en Español, la cual se reúne dos veces por semana de manera virtual con miembros de todos los países a través de Google Meet, mediante un enlace exclusivo enviado directamente a WhatsApp.
No descuides tu espiritualidad; incluso si no puedes asistir a todas las reuniones intensivas, comprométete a participar al menos en un encuentro mensual.Todo en la vida se puede rectificar, excepto la creación de un mamzer mediante relaciones prohibidas, pues es un camino sin retorno; y el aborto, que constituye el asesinato de un feto: un pecado sumado a un crimen. Basta con mirar al mamzer que se convirtió en el ídolo más famoso de la historia para comprender la magnitud del daño espiritual causado por aquel falso mesías. En contraposición, el Verdadero Mesías difunde en el mundo arquetipos de una vida de pureza y santidad, sirviendo de inspiración para toda la humanidad en esta generación. Desde su casa, el 770 en Nueva York, emana el mensaje de las Siete Leyes para las setenta naciones del mundo.




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