Cuando el mar se abre: El verdadero significado de la séptima jornada de Pesaj.
- Rabino Rótem Tómer

- 24 abr
- 4 min de lectura
La séptima festividad de Pesaj marca un punto de inflexión profundo. Ya no se trata del momento apresurado de la salida de Egipto, ni de la expulsión tras la última plaga. En esta etapa, el foco cambia: lo que se revela es el poder absoluto de Dios ante toda la humanidad, a través del milagro de la apertura del Mar Rojo.
Es un momento donde la historia deja de ser solo liberación… y se convierte en revelación.

Un pueblo atrapado entre el miedo y la fe
El pueblo de Israel se encontraba frente al mar. Detrás de ellos, el ejército egipcio avanzaba con determinación para devolverlos a la esclavitud. No tenían armas, ni entrenamiento, ni estrategia. Humanamente, no había salida.
Ante esa situación límite, surgieron cuatro posturas:
Volver a Egipto y aceptar la esclavitud.
Enfrentar la guerra, aunque fuera una derrota segura.
Rendirse y lanzarse al mar.
Orar y esperar la salvación.
Cada una de estas respuestas refleja una reacción humana comprensible frente al miedo: resignación, lucha, desesperación o fe pasiva.
Sin embargo, la respuesta divina rompe todos los esquemas:
“No teman… Dios luchará por ustedes… pero ustedes, avancen.”
Aquí se introduce un principio clave: no basta con reaccionar, tampoco basta con creer. Hay momentos en los que lo que se requiere es actuar, incluso cuando no se ve el camino.
El salto que abre caminos
Cuando Moisés transmite la orden de avanzar, el pueblo queda desconcertado. ¿Cómo avanzar hacia el mar?
Es entonces cuando Najsón ben Aminadab da un paso decisivo. No espera que el milagro ocurra para actuar. Entra al agua, avanzando hasta que esta le llega al cuello.
En ese punto, cuando el compromiso es total, el mar se abre.
Este detalle es estratégico desde una perspectiva espiritual: el milagro no ocurre antes del movimiento, sino como consecuencia de él.
Una revelación que trasciende lo visible
La apertura del mar no fue solo un escape físico. Según la tradición, fue una experiencia de revelación espiritual sin precedentes:
Se abrieron doce caminos, uno para cada tribu.
La provisión divina acompañó incluso en medio del mar.
La percepción de la presencia de Dios fue más clara que en otras grandes profecías.
Además, no fue un evento aislado: todas las aguas del mundo se separaron. El mensaje era global. No solo Israel debía comprender… sino toda la humanidad.
El mismo mar, dos realidades
Mientras los israelitas caminaban en tierra firme, los egipcios enfrentaban el caos: el suelo se volvía inestable, los caballos perdían fuerza, el avance era imposible.
El mismo entorno generaba dos experiencias completamente distintas.
Este contraste deja una enseñanza clave: la realidad no es solo externa, también depende de la alineación interna con el propósito.
El oro, la prueba y la responsabilidad
Tras la caída del ejército egipcio, el mar devolvió los cuerpos con riquezas. El botín fue incluso mayor que lo recibido antes de salir de Egipto.
Pero ese mismo recurso tenía un doble potencial:
Ser utilizado para el error (como el becerro de oro).
O para la construcción (como el tabernáculo).
Aquí aparece otro principio estratégico: la abundancia no es el objetivo final, sino una herramienta que amplifica la dirección del corazón.
¿Qué significa esto hoy para un Ben Noaj?
El relato no es solo histórico. Es un modelo aplicable.
Hoy, el “mar” representa ese punto donde el camino espiritual parece bloquearse:
El temor a identificarse públicamente como Ben Noaj.
La duda sobre asumir un compromiso real con Dios.
La sensación de no estar listo o no tener suficientes recursos.
En esos momentos, aparecen las mismas cuatro voces internas: rendirse, luchar sin dirección, escapar o esperar pasivamente.
Pero el mensaje sigue siendo el mismo:
Avanza.
El principio operativo: compromiso antes de claridad
El acto de Najsón enseña que el crecimiento espiritual no comienza cuando todo es claro, sino cuando hay decisión.
El compromiso real —aunque sea incómodo o desafiante— abre caminos que antes no existían.
Cuando una persona decide:
vivir según los mandamientos universales,
actuar con ética,
contribuir dentro de sus posibilidades,
se activan nuevas oportunidades, conexiones y niveles de conciencia.
Pesaj: un salto que transforma identidad
Pesaj no es solo “pasar por encima” (del hebreo pasaj), sino también un salto cualitativo.
Así como Dios “saltó” sobre las casas de Israel, transformándolos de esclavos en un pueblo con propósito, cada persona también tiene la oportunidad de dar ese salto:
pasar de la intención a la acción,de la duda al compromiso,de la búsqueda individual a una vida con dirección.
Una reflexión final
Todos enfrentamos momentos donde el camino parece cerrarse. Donde no hay lógica suficiente, ni garantías.
La enseñanza de la apertura del mar es clara:
no todo se resuelve pensando… algunas cosas se abren avanzando.
Si este mensaje resuena contigo y estás buscando un camino espiritual con dirección, puedes seguir profundizando en estos temas dentro de los espacios de estudio de la Comunidad Bnei Noaj.
No es solo aprendizaje. Es acompañamiento, claridad y crecimiento sostenido en el tiempo.




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