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Los Siete Mandamientos Universales: Un compromiso absoluto con lo Divino

Actualizado: 20 ene

Una guía ética para la humanidad moderna.


Ilustración de los Siete Mandamientos Universales Noájidas, principios éticos del judaísmo para toda la humanidad, representados por personas unidas bajo columnas de luz que simbolizan justicia, valores universales y convivencia humana.
Los Siete Mandamientos Universales Noájidas, también conocidos como Leyes Noájidas, son principios éticos fundamentales del judaísmo que establecen una base moral común para toda la humanidad, promoviendo justicia, respeto por la vida y responsabilidad social.


Las Siete Leyes Universales no son normas sociales ni acuerdos humanos. Son mandamientos de origen divino, y por esa razón no pueden ser cumplidos de manera relativa, parcial o condicionada. Su cumplimiento exige precisión, conciencia y profundidad, comprendiendo no solo la acción externa, sino también sus implicaciones espirituales.


Quien cumple estas leyes únicamente por temor al castigo social o por presión del entorno no está sirviendo a Dios, porque en su intención no lo ha tenido en cuenta. El verdadero sentido de estas leyes es agradar al Creador, cumpliéndolas fielmente, tal como fueron dadas.


Cuando una persona estudia y vive estos mandamientos con esa intención, se genera un vínculo único entre el ser creado —limitado— y su Creador —infinito—, más allá de cualquier emoción, lógica o comprensión humana.


Qué son los Siete Mandamientos Universales y cuál es su origen


Los Siete Mandamientos Universales tienen su origen en la Torá y en la tradición oral judía. Son llamados universales porque abarcan a todos los seres humanos, ya que toda la humanidad desciende de Noaj.


Después del Diluvio, el Eterno estableció un pacto con Noaj y con sus descendientes, otorgando un conjunto de principios éticos básicos destinados a preservar la vida, la justicia y la dignidad humana. Por esta razón se los conoce también como leyes noájidas.

Con el paso del tiempo, estas leyes fueron gradualmente olvidadas por la humanidad. Siglos más tarde, en el momento de la constitución del pueblo de Israel en el Monte Sinaí, los Siete Mandamientos fueron reafirmados, junto con el resto de la Torá. En ese momento, Israel recibió una misión clara: enseñar estas leyes a las setenta naciones del mundo, no solo mediante palabras, sino a través del ejemplo de una vida ética e íntegra.

Las leyes divinas constituyen el único camino auténtico de conexión entre el ser humano y el Creador. El infinito y lo finito no pueden coexistir en una misma ecuación, a menos que el propio Infinito trace un sendero de conexión con los seres creados. Ese sendero son Sus leyes.


El gran don otorgado al ser humano para recorrerlo es el libre albedrío.


Los Siete Mandamientos Universales explicados de forma simple


1. No idolatrar


Desde la primera comunicación de Dios con Adán quedó establecido quién es la fuente de todo, quién gobierna la realidad y a quién corresponde la veneración. Rendir culto a cualquier otro elemento, fuerza o intermediario, o asociar a Dios con otras entidades, constituye una infidelidad espiritual.


La idolatría no es solo un error teológico; es una corrupción espiritual que abre la puerta a todo tipo de desorden moral y maldad en la vida personal y colectiva.


Ilustración del primer mandamiento de los Siete Mandamientos Universales Noájidas: “No idolatrar”, representado con luz dorada descendiendo sobre la humanidad y un símbolo central que expresa la conexión con lo divino y la unicidad de Dios.
Primer Mandamiento Universal Noájida: No idolatrar. Este principio enseña a reconocer a un único Creador y a no absolutizar el poder, los objetos o las ideas humanas, estableciendo la base espiritual y ética de los Siete Mandamientos Universales.

2. No blasfemar el Nombre de Dios


Este mandamiento corresponde a quien reconoce profundamente que toda su realidad proviene de Dios. Incluso en momentos difíciles o dolorosos, no hay lugar para la queja irrespetuosa ni el enojo dirigido al Creador.


La fe auténtica implica confiar en que todo lo que ocurre tiene un propósito que supera ampliamente la lógica humana, y que incluso lo incomprensible puede estar orientado a nuestro bien último.


Ilustración del segundo mandamiento de los Siete Mandamientos Universales Noájidas: “No blasfemar”, representado por luz dorada que desciende sobre la humanidad y simboliza el respeto al Nombre divino y el uso consciente de la palabra.
Segundo Mandamiento Universal Noájida: No blasfemar. Este principio enseña a honrar lo sagrado a través del lenguaje, promoviendo respeto, responsabilidad y conciencia ética en la forma en que hablamos y nos comunicamos.

3. No asesinar


La vida humana no debe respetarse por su utilidad social o productividad, sino porque es una manifestación directa de lo divino. Atentar contra la vida es atentar contra esa chispa sagrada.


Incluso la humillación, el desprecio y la degradación del otro pueden entenderse, en un plano espiritual, como una forma de asesinato. La convivencia, el respeto y la dignidad humana representan exactamente lo opuesto.


Ilustración del tercer mandamiento de los Siete Mandamientos Universales Noájidas: “No asesinar”, representado por luz descendente que simboliza el valor sagrado de la vida humana y la responsabilidad ética de protegerla.
Tercer Mandamiento Universal Noájida: No asesinar. Este principio afirma el valor absoluto de la vida humana y establece la base ética para la justicia, la convivencia pacífica y el respeto entre las personas.

4. No robar

Respetar la propiedad ajena implica hacerlo hasta el último centavo y el último minuto, especialmente en relaciones laborales y comerciales. La honestidad no empobrece; por el contrario, trae prosperidad de formas muchas veces inexplicables.


La rectitud conecta a la persona con la fuente de toda abundancia, y esa conexión genera bendición real y sostenible.


Ilustración del cuarto mandamiento de los Siete Mandamientos Universales Noájidas: “No robar”, representado por luz dorada que simboliza la justicia, el respeto por la propiedad ajena y la confianza como base de la convivencia humana.
Cuarto Mandamiento Universal Noájida: No robar. Este principio protege la confianza y la equidad en la sociedad, promoviendo el respeto por el esfuerzo ajeno y estableciendo una base ética para relaciones justas y responsables.

5. No cometer adulterio ni incesto


La imagen divina en el ser humano se cuida construyendo familias sanas, formadas por hombre y mujer que no sean parientes cercanos. La estructura familiar no es un invento cultural, sino un protocolo divino para preservar la dignidad humana y asegurar generaciones equilibradas.


Cuando la vida familiar se alinea con este orden, es allí donde puede esperarse la bendición.


Ilustración del quinto mandamiento de los Siete Mandamientos Universales Noájidas: “No cometer inmoralidad sexual”, representado por luz dorada que desciende sobre la humanidad y simboliza la responsabilidad, el respeto y el orden en las relaciones humanas.
Quinto Mandamiento Universal Noájida: No cometer inmoralidad sexual. Este principio promueve relaciones basadas en el respeto, la responsabilidad y la dignidad humana, protegiendo la estructura familiar y el equilibrio moral de la sociedad.

6. No comer parte de un animal con vida


El ser humano no puede comportarse como un animal depredador. El permiso divino de causar sufrimiento a un animal existe únicamente con un fin legítimo: trabajo o alimentación, y siempre después de haber sido faenado correctamente.


Consumir un órgano arrancado de un animal con vida está eternamente prohibido para cualquier ser humano ante Dios, como límite claro a la crueldad.


Ilustración del sexto mandamiento de los Siete Mandamientos Universales Noájidas: “No comer parte de un animal con vida”, representado por luz dorada que simboliza compasión, respeto por los seres vivos y sensibilidad ética.
Sexto Mandamiento Universal Noájida: No comer parte de un animal con vida. Este principio fomenta la compasión y el respeto hacia los animales, estableciendo una base ética para una relación responsable entre la humanidad y la creación.

7. Establecer sistemas de justicia


Cada persona es responsable de su influencia pública, su voto y su participación social para que las leyes humanas no contradigan las leyes divinas. Las leyes civiles pueden debatirse y reformarse; las leyes de Dios son eternas.


Estas deben ocupar un lugar activo en la conciencia colectiva, de modo que cada individuo asuma responsabilidad no solo por sus actos personales, sino también por la sociedad que ayuda a construir.


Ilustración del séptimo mandamiento de los Siete Mandamientos Universales Noájidas: “Establecer sistemas de justicia”, representado por luz dorada que simboliza orden, equidad y la responsabilidad colectiva de construir sociedades justas.
Séptimo Mandamiento Universal Noájida: Establecer sistemas de justicia. Este principio llama a crear instituciones y leyes justas que garanticen el orden social, la equidad y la protección de la dignidad humana.

Reflexión final

Las Siete Leyes Universales no buscan imponer, sino ordenar, elevar y conectar. Son un camino para vivir con propósito, ética y alineación con el Creador, transformando tanto al individuo como a la sociedad desde sus cimientos.

Te invitamos a seguir explorando este camino de sabiduría y responsabilidad espiritual junto a la Comunidad Bnei Noaj de Casa Jabad.

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