MÁS ALLÁ DE LA RELIGIÓN: LA FE PRIMIGENIA Y EL LIBRE ALBEDRÍO
- Rabino Rótem Tómer
- hace 10 horas
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Hoy en día, la humanidad ha perdido la fe en las religiones estructuradas. Con frecuencia, quienes se presentaban como "representantes de Dios" resultaron ser impostores que se aprovecharon de la inocencia ajena, convirtiéndose, mediante una generalización inevitable, en destructores de la fe misma. Por ello, una frase común entre los jóvenes actuales es: "Soy laico, gracias a Dios". Esta expresión refleja, por un lado, una creencia intrínseca en el Creador y Director del universo y, por el otro, una huida total de la religión organizada.

La ilusión del cosmos y la distorsión de la fe
Sin embargo, la creciente tendencia a creer en "el cosmos" o "el universo" desvía la fe hacia las criaturas materiales en lugar de dirigirse al Creador metafísico. Del mismo modo, el concepto de karma es una parte fundamental de la creencia en la recompensa y el castigo, pero es crucial enfatizar que esto proviene del Dios Único y Absoluto, y es evidente que no de un sistema politeísta hinduista. Lo mismo ocurre con los métodos de sanación, la meditación o el yoga: debemos despojarlos de cualquier mantra idolátrico para buscar la sanación manteniendo una fidelidad absoluta a Hashem Uno. Incluso en las artes marciales, cuando se realiza una reverencia ante un símbolo o figura, se debe ser consciente de que esto constituye idolatría, la cual es la traición más dolorosa hacia el Creador, quien nos provee de salud, fuerza e incluso de la victoria en la batalla.
Inmediatamente, en términos generales, los Sabios (Jazal) enseñaron: "Si te dicen que hay sabiduría en las naciones (idólatras), créelo; pero si te dicen que hay Torá en las naciones, no lo creas". De hecho, solo existe una Revelación Divina auténtica: la de los profetas en el linaje de Abraham, Itzjak y Yaakov, cuyo epicentro fue la entrega de la Torá en el Monte Sinaí, perpetuada a lo largo de las generaciones.
El Sinaí como hecho histórico frente a los mitos religiosos
A diferencia de los relatos fundacionales de otras religiones, la Revelación en el Sinaí fue un evento de alcance nacional y global que se transmitió como tradición ininterrumpida, del mismo modo que aceptamos los grandes hitos de la historia humana. Personajes como Napoleón o Alejandro Magno, ¿cómo sabemos que no son leyendas urbanas? La respuesta radica en que su impacto sobre millones de personas es un hecho histórico masivo que no se puede fabricar, a diferencia de relatos basados en unos pocos testigos, como los doce discípulos de Jesús o el hallazgo del Corán.
Por esta razón, los Sabios de Israel estudiaron la astronomía, la física y la filosofía de los sabios griegos, a pesar de rechazar por completo su cultura pagana, aplicando el principio de "comer el fruto y desechar la cáscara". Como es sabido, las "cáscaras" (klipot) simbolizan el mal, es decir, la oscuridad espiritual que oculta la presencia del Creador en nuestras vidas.
La comunidad de Bnei Noaj Online no representa una nueva religión, una secta moderna o un invento reciente. Por el contrario, simboliza el potencial de una integridad auténtica conectada con el Creador desde los albores de la humanidad. Para rectificar nuestras vidas y guiar a nuestros hijos, debemos comprender con precisión qué fue lo que se desvió en el camino.
El verdadero libre albedrío y la naturaleza humana
Adán fue la creación directa de las manos del Creador y comprendía perfectamente su esencia y su misión en la Tierra. Al ordenarle no comer del Árbol del Conocimiento, Dios le otorgó, ante todo, el libre albedrío. Este es el regalo más elevado que diferencia al ser humano de las demás criaturas, elevándolo a la altura espiritual del propio Creador, Quien opera bajo una voluntad absolutamente libre. Así, desde el momento en que recibió el precepto, Adán tuvo la capacidad de elegir si obedecer la palabra de Dios o ignorarla.
Todas las demás elecciones cotidianas (si preferimos lo dulce o lo amargo, el blanco o el negro) son derivadas del destino según la raíz de nuestra alma, y no expresan el verdadero libre albedrío que nos distingue de los animales. Los animales están programados desde lo Alto para cumplir una función específica en la creación sin poder alterar su naturaleza: el león nació para cazar y la vaca para pastar. Sus cerebros funcionan como calculadoras básicas que computan la distancia y el esfuerzo mínimo para satisfacer sus instintos.
La estructura del hombre recto frente a la bestia
En cambio, "Dios hizo al hombre recto", con su cerebro por encima del corazón. A diferencia de las bestias, el ser humano es capaz de reprogramarse a sí mismo y no está diseñado para ser esclavo de sus inclinaciones emocionales. Para hallar la dirección correcta y distinguir el bien del mal, es indispensable escuchar la palabra de Dios, Quien define las bases de la existencia para el propio beneficio del hombre, y jamás para hacerlo tropezar. Pensar lo contrario reflejaría la imagen de un dios cruel e ignorante, una noción que brota de la idolatría y de las carencias psicológicas humanas.
Por lo tanto, el libre albedrío tiene como propósito elevar al hombre cuando supera las pruebas que desafían su naturaleza, especialmente en aquellos puntos donde encuentra mayor dificultad. La recompensa divina se manifiesta en una bendición infinita: cuando decides anular tu voluntad ante la Suya, Él doblega la naturaleza, las probabilidades y la voluntad de los demás en tu favor.
Las pruebas de fe y el propósito del exilio del Edén
Cuando una persona educada en una tradición idolátrica encuentra difícil separarse emocionalmente del dogma que se le enseñó a amar, el Creador ciertamente ve la magnitud de su esfuerzo y sacrificio personal. Esto es especialmente evidente al buscar la identidad dentro de los círculos sociales como un Ben Noaj, asumiendo con orgullo el servicio a Dios y la conexión auténtica a través de Sus mandamientos.
La prohibición de maldecir a Dios es particularmente desafiante para el creyente, precisamente porque la Presencia Divina es palpable en cada instante de su vida. Sabiendo que toda la realidad emana de la voluntad de Hashem, resulta difícil asimilar la verdad de que "no desciende el mal desde lo Alto", puesto que Dios es el Bien Absoluto y todo lo que acontece es para nuestro beneficio personal, incluso si no encontramos una lógica humana para explicar por qué una adversidad es, en verdad, un bien.
Superar estas pruebas donde el libre albedrío se pone en juego nos eleva a un nivel espiritual superior. Aunque oramos para evitarlas, desde lo Alto se nos concede la oportunidad y el impulso espiritual para alcanzar un bienestar material y espiritual paralelo, el cual, sin duda, habíamos solicitado a Dios.
El ocultamiento de la Divinidad y el peso del esfuerzo humano
Por otra parte, aunque Adán y Eva pecaron contra la voluntad divina, al no conocer aún el concepto del arrepentimiento (teshuvá), cometieron un error aún más grave que el pecado mismo: se escondieron del Creador, Quien obviamente está en todas partes. Con este acto, transmitieron el deseo de prescindir de la Presencia Divina. Así, decretaron su propia expulsión del Jardín del Edén, el cual no debe entenderse meramente como un lugar físico, sino como un estado de gracia donde todo fluía con extrema facilidad: donde el hombre sembraba y ese mismo día brotaba y maduraba el fruto, pudiendo comerse el fruto, la corteza y la planta entera.
Tras el pecado y el consecuente ocultamiento de la Divinidad (el verdadero significado de la expulsión), la tierra dejó de saciarlo por sí sola y el hombre se vio obligado a hacer todo con sus propias manos. En ese entonces la humanidad no poseía dedos diferenciados, una condición anatómica que comenzó diez generaciones después con Noaj (Noé), quien, haciendo honor a su nombre (que significa "confort"), trajo alivio al mundo al inventar el arado. A partir de allí, el hombre debió realizar las labores de arar, sembrar, cosechar, trillar, aventar, seleccionar, moler, amasar y hornear antes de poder saciarse con el pan.
La presencia de la Divinidad al cumplir la voluntad de Dios representa el Edén en la Tierra. Por el contrario, ignorar al Creador de cualquier forma sumerge al hombre en un estado de "infierno": un esfuerzo sin frutos, inversiones inseguras, una espera interminable y, al final del camino, apenas un poco de alimento extraído de entre las espinas.
El retorno a la conexión auténtica y la Redención Final
Así como la idolatría equivale a una traición al Creador que suple todas nuestras necesidades —semejante a una esposa que, teniendo un esposo entregado a su bienestar, decide agradecer a otro hombre—, el ateísmo y el agnosticismo también representan dar la espalda al Dios bondadoso. Son narrativas que el ser humano se cuenta a sí mismo para negar la evidente y maravillosa creación, justificando así la falta de compromiso moral hacia Dios y expulsándolo de su vida.
Es comprensible que las personas eviten hablar de religión o de partidos políticos, ya que son temas sumamente divisorios. Sin embargo, excluir al Creador de nuestras conversaciones cotidianas bajo el pretexto de la religión equivale a apagar la conciencia y alejarse de la bendición. Debemos invitar al Creador a nuestras vidas y bendecirlo por cada disfrute: antes y después de comer, en cada oportunidad y conversación amistosa, e incluso después de usar el baño, agradeciéndole por nuestra salud física.
El código divino para la humanidad y la soberanía del Mashíaj
Adán recibió seis mandamientos, y tras el diluvio, al permitirse el consumo de carne, se añadió la prohibición de comer extremidades de un animal vivo (ever min jay). Estos preceptos no deben verse como una lista superficial de verificación, sino como una oportunidad maravillosa para usar nuestro libre albedrío para conectarnos con el Infinito y hacer que Su presencia y bendición sean tangibles en nuestra existencia. Solo cuando tomamos en serio los mandamientos de Dios y somos meticulosos tanto en los preceptos aparentemente menores como en los mayores, merecemos ver la Divinidad a través de la Providencia Divina Particular (Hashgajá Pratit) en los detalles de nuestra vida.
Al entrelazar los Siete Preceptos de las Naciones (Bnei Noaj) con el apoyo y la asistencia al pueblo judío para que cumpla los 613 mandamientos que les fueron entregados como un reino de sacerdotes y una nación santa, logramos coronar al Santo, Bendito Sea, como el Rey de Reyes. La palabra "Corona" (Kéter) en gematría equivale a 620, lo cual simboliza la perfección absoluta: toda la humanidad sirviendo a Dios en armonía, cada uno desde su rol y posición asignada, como un ejército con diferentes cuerpos y divisiones que operan juntos para traer la victoria de la Redención a través del Rebe de Lubavitch, el Rey Mashíaj, quien representa el Reinado de Dios en el mundo. Así se completará el propósito de la creación desde su origen: "Y los ídolos serán completamente aniquilados, para rectificar al mundo bajo el reinado del Todopoderoso", prontamente en nuestros días. Amén.
Definiciones Institucionales
Libre albedrío: La capacidad espiritual y de elección libre otorgada por el Creador exclusivamente al ser humano. A diferencia de las elecciones instintivas o cotidianas derivadas del destino, el verdadero libre albedrío radica en la decisión consciente de obedecer o ignorar los preceptos de Dios, elevando al hombre por encima de su naturaleza animal.
Respuestas Directas y Preguntas Frecuentes (FAQs)
¿Qué es el libre albedrío según la perspectiva bíblica original?
El libre albedrío es la facultad dada por el Creador al ser humano desde Adán para elegir entre la obediencia moral a Sus mandamientos o el desvío espiritual. No se manifiesta en elecciones cotidianas o de gustos materiales, sino en la anulación voluntaria del ego frente a la Voluntad Divina.
¿Por qué la creencia en el "cosmos" o el "karma" puede desviar la fe?
Porque trasladan la soberanía de los eventos a elementos de la creación material o a sistemas de origen pagano e hinduista. La verdadera retribución, la justicia y el orden provienen única y exclusivamente del Dios Único y Absoluto, desprovisto de cualquier matiz idolátrico.
¿Cuál es la diferencia histórica entre la Revelación en el Sinaí y otras religiones?
La Revelación en el Monte Sinaí fue un evento histórico masivo presenciado por una nación entera y transmitido de manera pública e ininterrumpida de generación en generación. A diferencia de los relatos basados en testimonios individuales o reducidos (como los discípulos en el cristianismo o la entrega del Corán), Sinaí constituye un hecho histórico masivo innegable.
Aplicación Práctica
Conciencia Conversacional: Integrar al Creador en el habla diaria y agradecer explícitamente Su providencia en lugar de atribuir los logros al "universo" o la "suerte".
Higiene Espiritual: Evaluar las prácticas de bienestar comunes (meditación, yoga, artes marciales) eliminando reverencias a símbolos o mantras de origen pagano.
Responsabilidad Moral: Ejecutar activamente los Siete Mandamientos de los Bnei Noaj utilizando el libre albedrío como una herramienta de refinamiento personal y no como una excusa para la complacencia instintiva.
